
TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIOCiclo B
La lectura del Evangelio es clara: primero tenemos que convertirnos, convertir nuestro corazón, nuestra forma de ser. Y luego, con ese corazón renovado por Dios, hacernos pescadores de hombres. Además, Jesús nos hace una invitación clara: Venid conmigo. No podemos ir a nuestro lobre albedrío sino que tenemos que ir con Jesús, tras él; o mejor, con él, a su lado, para que nos dé fuerzas en este valle de lágrimas. Tampoco nos invita Jesús a hacer proselitismo. Basta con que cambiemos nuestro corazón y que cambiemos a los demás con nuetra forma de ser, con nuestro comportamiento, con nuestro ejemplo. A eso nos invita el Señor. Tarea difícil, pero apasionante, ilusionante. |





En este domingo el Señor nos invita a "cazar" hombres, a pescarlos. A pescarlos para su Reino, para los demás. A ser hombres para los demás.